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Saboreando la vida

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Sebastián Korczak

¿Y si hoy es el día para soñar?

Tal vez sí… ha llegado ese momento. Pero sólo con soñar o convertirse en soñador no es suficiente. Si hoy es el día de soñar, entonces saca de abajo de tu almohada estos proyectos soñados y por fin empieza a llevarlos al final. Tus sueños son como la brújula que te marca el camino. Tus sueños son como el capital que hay que saber gestionar. No son para guardarlos debajo de la almohada.

Eso me recuerda la parábola de los talentos de la que nos habla Jesús (Mt 25, 14-30). Dios confía que en nuestro sano juicio sepamos descubrirlos y desarrollarlos. Creo que en ambos casos, la idea principal es que tanto los sueños como talentos se conviertan en nuestros dones, que esperan una respuesta fructífera por parte de cada hombre.

Walt Disney dijo una vez: “si puedes soñarlo puedes hacerlo”. ¡Los sueños no son cualquier cosa! Y nunca aparecen por casualidad, como si fueran sólo unos caprichos. Son expresiones de nuestras necesidades profundas, nuestras posibilidades y nuestros talentos (dones).

Quién de nosotros no escuchó la famosa historia de “Acres de diamantes”, contada por  Russell Conwell en la conferencia que se ha pronunciado más veces en la historia. De hecho, esa historia se ha convertido en una conferencia modelo de la psicología moderna.

Trata de un granjero persa, Ali Hafed, quien decidió vender su granja, dejar a su familia para dedicarse, con todo su empeño, a la búsqueda de los diamantes. Siguió esa idea incansablemente deambulando por todo el mundo, y al final, vagabundo, triste y fracasado por completo, se quitó la vida.

Mientras tanto, el hombre que compró su granja la cultivaba con cariño, con el agradecimiento y con la pasión por la tierra labrada. Algún día, en la antigua huerta de Ali Hafed, encontró una mina de diamantes. Se convirtió en propietario de una riqueza inimaginable.

Cada uno de nosotros tiene una mina de diamantes, así que sólo espera a ser descubierta, y excavando cada vez más hondo, disfruta de sus recursos. No me cabe la menor duda que hemos sido creados y equipados para forjar los sueños. Eso nos hace únicos e irrepetibles, confirma Paul Leves en su libro “Dreamcrafting”.

Los sueños los tienen todos sin importar raza, cultura, dinero, religión o capacidad intelectual. No busques excusas por no tener suficiente dinero, suerte, edad, altura, oportunidades o incluso tiempo. Cuando empezamos a gestionar bien nuestros sueños, se convierten en metas, nos motivan a hacer proyectos y retos cada día.

Leves, nos aconseja que al inicio verifiquemos con calma la potencialidad y posibilidad de nuestros sueños. Parece que no hay cosas imposibles, pero es muy importante hacer el análisis sobre la probabilidad de cumplir aquellas ideas. Porque si es algo abstracto o realmente imposible, podría paralizarnos y crear cierta inseguridad.

Para implementar los sueños necesitamos que el entusiasmo nos siga inspirando y manteniendo “la llama encendida” de las metas y proyectos. No olvides que el mejor socio en este camino será tu pasión y entrega. Tu mejor enemigo: tú mismo con el “autosabotaje”. En su libro nos pone un ejemplo de un sueño incumplido sobre tocar el piano. Siempre era un gran sueño de su amigo, pero nunca comenzó a aprender, porque supo que para llegar a un nivel deseado de tocarlo tardaría unos diez años. Y precisamente ahora, pasaron diez años de aquella decisión.

Es muy importante saber nombrar nuestros sueños con la mayor precisión posible. Tenemos que reconocer: cuáles son las intenciones que nos acompañan, a dónde queremos llegar y (muy importante) cómo seremos cuando el sueño se convierta en algo real. ¿Serás más libre, feliz, tranquilo? ¿Crecerá tu sentido de seguridad?

También es imprescindible no esperar mucho, sino después de haber llamado por su nombre a tu sueño, y analizado tu relación con él y su finalidad, es mejor que te apasiones con él y no lo dejes escapar ni apagarse. Acuérdate que el bien se multiplica (como decía Aristóteles en su triada filosófica), y así instantánea y automáticamente vamos a atraer a nuestras vidas más alegría, optimismo, esperanza y felicidad inspiradora.

Experimenta y domestica este nuevo estado de energía positiva, de una inmensa alegría y una sensación de plenitud. Como dice un refrán en inglés: “fake it till you make it”  (finge hasta que lo consigas).

Es sumamente importante que cuando el objetivo clave —tu sueño— ha sido precisado, nombrado, tomar una determinación: “Yo puedo hacerlo”. Pero no sobre la base de un simple intento: “tal vez algo conseguiré”. No es suficiente querer, hay que “arder de deseo”. Una decisión así conlleva implicaciones concretas, como establecer una jerarquía de valores, decisiones, tal vez renunciar a algunas cosas o planes que no van a la par con nuestra misión y objetivo. Sin embargo, según Claudio Coelho, podemos contar con el “apoyo universal”: “Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño”.

No pierdas de vista las señales que te conducen hacia este camino. A veces son sutiles, por eso no hay que perderse en las distracciones. Todo, absolutamente todo ha de convertirse en oportunidad si lo sabemos ver. No permitas que nada ensombrezca ni obstruya esas posibilidades. Lo importante es dar el primer paso, y verás que mañana resultará más fácil el siguiente que te acercara a la meta. “Cada pequeño paso hace una gran diferencia”.

No esperes y no pierdas ilusión por el hombre y por un mundo mejor. Siempre, a tu lado, habrá personas muy lógicas esperando para decirte el por qué tu sueños no son asequibles, y mejor dejarlos para el mundo infantil de de Walt Disney. Lo mismo dijeron a James Cameron cuando inició, inspirado, a grabar las imágenes de “Titanic”.

A pesar de su entusiasmo y esperanza, la gran mayoría le planteó escenarios oscuros, escépticos y lo abandonaron. Hasta llegó un momento en que por las dificultades económicas le dejaron de pagar su salario. Finalmente terminó, con mucho esfuerzo, una gran película que recibió los 11 Óscar, y como una de las películas más exitosas en todos sus aspectos.

Por esto es tan importante tener sueños. Porque todo empieza allí. El sueño se puede transformar en realidad en la medida en que te comprometes, trabajando cada día. Pero no como el granjero persa buscando sus diamantes, deambulando a ciegas, sino enfocándote y visualizando tus pasos hacia la meta que tiene tu nombre. Y sí, hoy es el día para soñar.

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