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El hilo negro

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

Nuestra entidad, desde hace muchos años, no se ha caracterizado por ser cuna de industrias, y su comercio es relativamente bajo. En Campeche la industria chiclera y maderera fueron sustento de la economía durante muchos años. Luego la petrolera tuvo su época de oro, pero los gobiernos en turno y los ciudadanos jamás recibieron los recursos que, de acuerdo a la retórica política, “le harían justicia petrolera al Estado”. No sucedió y al parecer no sucederá.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, también aparecieron ofrecimientos importantes para los campechanos. Uno de ellos fue llevar las oficinas de Petróleos Mexicanos (Pemex) a Ciudad del Carmen, pero hasta ahora todo sigue en promesa.

Ya pasaron tres años del Gobierno de la cuarta transformación de López Obrador, durante su mandato van tres gobernadores en la entidad, y de la promesa petrolera sólo hay palabrería. Pero mientras llegan las mentadas oficinas de Pemex a la Isla, que tampoco serán la salvación de los campechanos, aunque tal vez sí un ligero aliciente, si ocurriera, urge que haya desarrollo económico y comercial para mejorar el futuro de la ciudadanía.

Cuando Fernando Humberto García Rosas fue nombrado secretario de Desarrollo Económico (Sedeco) y tomó las riendas del encargo que le hizo la gobernadora Layda Elena Sansores San Román, las expectativas en torno a los beneficios económicos para Campeche fueron muy altas. Sin embargo, ahora parecen todo lo contrario.

En primera, porque cuando García Rosas llegó a tierras campechanas, cargando su enorme listado curricular, se aventó el disparate más grande que cualquiera de sus antecesores hubiera dicho alguna vez: “Campeche está en los últimos lugares de productividad… pero ya estamos trabajando en un diagnóstico para poner en marcha estrategias”.

Vaya, el titular de la Sedeco, con todo y su vasta experiencia, descubrió el “hilo negro” del retraso económico en la entidad. Tal vez Fernando García Rosas nunca había escuchado hablar de Campeche, y quizá hasta —según él— era la primera vez que la Sedeco necesitaba hacer un diagnóstico para darse cuenta de los problemas de atraso en la economía local.

Pero  no, de esos temas los campechanos estamos muy empapados. También lo están quienes rodean al secretario de Desarrollo Económico, pues muchos de ellos han trabajado en esa secretaría desde hace varios años, aunque con otros encargos.

Pero el exsecretario adjunto de la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), yucateco de nacimiento y arquitecto de profesión, pese a militar durante muchos años en la institución que gobernó a los campechanos durante más de 90 años, y de haber nacido en el vecino Estado, no tiene la mínima idea de lo que acontece, sucede, ocurre, acaece, sobreviene o simplemente pasa en la economía de nuestra entidad.

Sí, otro expriísta y oriundo de diferente entidad está en las filas de un gobierno supuestamente morenista y muy campechano. Y pese a sus estudios y su experiencia, apenas pondrá en marcha “estrategias”. Tal vez un campechano o campechana habría funcionado mejor, pero tampoco quiero que me tachen de localista o de filógino.

Sin embargo dice Gamboa Rosas que habrá estrategia económica, y deberá ser extremadamente buena, pues para el presupuesto estatal del próximo año el titular de la Sedeco sólo dispondrá de 756 millones 887 mil 214 pesos para el rubro de desarrollo económico, lo que significa apenas el 3.39 por ciento del total.

Tal vez por no presentar a tiempo sus estudios y análisis es que le destinarán tan pocos recursos a la economía campechana. Probablemente ese presupuesto fue el que Fernando Gamboa solicitó, al desconocer las necesidades de la entidad. Quizá no sabe o no se ha dado cuenta que a Campeche le urge despuntar y atraer industrias y elevar el comercio.

Quizá el titular de la Sedeco espera a que en el “Foro de Todos”, ese idilio político al que convocó el Gobierno del Estado, alguien le ayudará a definir qué es lo mejor para la economía estatal. Entonces, ¿para qué lo contrataron? ¿Qué hace Gamboa Rosas en nuestra entidad? ¿Es pago por algún favor? ¿Para estar cerca de su familia que vive en Yucatán? Y su vasto currículo presentado al darle la encomienda, ¿es mera presunción?

Habrá que esperar entonces el resultado de la multicitada y cacareada reunión del “Foro de Todos”. Tal vez de ahí salga la solución para el futuro económico de los campechanos, quizá nos anuncien del arribo de nuevas naves industriales y la detonación de las empresas.

Pero mientras eso sucede, que alguien le avise a Fernando Gamboa que cada día hay más desempleo en la entidad, y que la política estatal actual a diario provoca más. Y es necesario que le avisen, para que no se vaya a deslumbrar con cualquier proyecto presentado en alguna mesa de trabajo, como cuando uno de sus antecesores aplaudía como foca la llegada de una franquicia. Aunque viéndolo bien, vamos por el mismo camino.

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