Tribuna Campeche

Diario Independiente

Asesinan a golpes a investigador del INAH

Estuvo celosamente guardado por las autoridades

MÉRIDA, Yuc.– Carlos Alberto Pérez Álvarez, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Yucatán, fue asesinado por dos de sus “amigos”, de los cuales uno de ellos se entregó a la policía debido a remordimientos de conciencia.

Prevalece el hermetismo de la Fiscalía General del Estado (FGE) y del Poder Judicial (PJE) en torno a la muerte de quien fuera descubridor del fenómeno arqueoastronómico de San Antonio Chel.

El homicidio del exdirector del proyecto arqueológico de Chacmultún, estuvo celosamente guardado por las autoridades, hasta que uno de los presuntos responsables se entregó de manera voluntaria.

Pérez Álvarez, mejor conocido como “Cavinio”, realizó numerosos hallazgos arqueológicos, sin embargo, presentaba un problema de salud mental, debido a su adicción.

Incluso a principios de diciembre del 2013, fue detenido y encarcelado debido a daños que causó en el tendejón “La Avenida”, ubicada cerca de su domicilio.

Por ende, la combinación de droga, alcohol y medicamento, pero sobre todo los golpes que recibió, le provocaron la muerte el pasado viernes 11.

De acuerdo con la información proporcionada, el pasado jueves 10, José David Flores Morales fue a casa de su amigo Juan Pablo Arrioja Osorio, ubicada en la calle 52, entre 51 y 53 de la colonia Nueva Hidalgo, para pedirle hospedaje y luego empezaron a ingerir bebidas embriagantes.

Al ya no tener dinero para continuar con la borrachera, decidieron ir a casa de “Cavinio” en la calle 50, entre 51 y 53 del Fraccionamiento Nueva Hidalgo, en busca de algo para robar.

Arrioja Osorio sabía que el especialista del INAH vivía solo y era un bebedor consuetudinario.

Al llegar al predio y pretender entrar, Pérez Álvarez los sorprendió, por lo que ambos lo sometieron y golpearon, para luego robar y finalmente huir.

Irónicamente, al día siguiente ambos fueron detenidos y trasladados a la cárcel por disturbios ocasionados en la vía pública, pues borrachos discutieron y se liaron a golpes, pero ninguno de ellos confesó la golpiza que le propinaron al funcionario federal.