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Golpearon y prendieron fuego a sujeto en Minas

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Con quemaduras de tercer grado en toda la espalda –le rociaron thiner y le prendieron fuego– y golpes en diferentes partes del rostro, Candelario Aguilar Martínez, de 36 años, reveló los hechos violentos ocurridos en Minas hace dos semanas, donde al día siguiente encontraron el cuerpo de su amigo que recibió siete puñaladas.

Candelario aún no ha podido denunciar el intento de homicidio en contra de E.E., (a) “El Taz), y al sobrino de éste, Cristián (a) “El Chocorrol”, a quienes señala como los que lo golpearon y le prendieron fuego, además de asesinar a J.L.M.D.

“Me piden en la Fiscalía que vaya, pero apenas puedo caminar. Esos asesinos andan libres y temo por la vida de mi familia, porque pueden venir a rematarme”, refirió Candelario, quien apenas puede hablar.

Afirmó que E.E. estuvo en el penal de Kobén cumpliendo condena por el homicidio de su padrastro, a quien apuñaló y arrojó una piedra en la cabeza.

 

LOS HECHOS

El viernes 10 de agosto,  Candelario había acudido a ver a una mujer conocida como Guadalupe en Minas; estaba alcoholizado cuando se encontró con E.E. y su sobrino –familiares de Guadalupe– en inmediaciones del campo deportivo de Minas. Sin mediar palabras se le fueron encima a golpes.

Una vez en el suelo le rociaron thiner y le prendieron fuego.

Fue entonces que J.L.M.D. intervino, pero lo golpearon y apuñalaron en siete ocasiones. Su cuerpo quedó en las gradas del campo deportivo.

Candelario quedó inconsciente entre la maleza a 50 metros de donde quedó su compañero. Lo dieron por muerto por lo que no fue apuñalado; los homicidas se fugaron. Al día siguiente, cerca de las 7:00 horas un deportista dio con el cuerpo ensangrentado de J.L.M.D.

Personal de la Policía Estatal Preventiva (PEP) acordonó la zona, pero no dio con Candelario, ni siquiera los integrantes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) ni del Servicio Médico Forense (Semefo), quienes levantaron el cuerpo y “procesaron” el lugar.