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No estaba enfermo, andaba de parranda

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“¡No estaba enfermo, se fue de parranda!”, comentaron algunos testigos ayer por la mañana, cuando vieron que el hombre que minutos antes estaba tirado en el parque de Santa Ana no presentaba ningún síntoma de Covid-19 –como lo reportaron– y sí los malestares de tremenda “cruda”.

El tipo abrió los ojos y se asustó al ver que se encontraba dentro del área acordonada con cinta amarilla y rodeado de varios seres de negro. Al agudizar la vista, comprobó que no eran espectros que habían llegado por su alma, sino elementos de la Policía Estatal Preventiva (PEP) y del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM).

Los hechos ocurrieron cerca de las 11:00 horas de ayer. Testigos reportaron al número de emergencias que vieron a un sujeto que se desplomó en la vía pública, en el cruce de la calle 45 por avenida República del barrio de Santa Ana.

Los santaneros, asustados y ante la psicosis por el incremento de casos positivos de Covid-19 en la entidad, creyeron que se trataba de una escena apocalíptica, como las que veían por Internet de lo ocurrido en China, donde brotó la pandemia del virus SAR-Cov2 y la gente caía por calles y avenidas al no poder respirar.

La alarma “corrió como reguero de pólvora”. Elementos de la PEP confirmaron el reporte; encontraron al tipo tirado e inconsciente y aplicaron los protocolos de sanidad.

Acordonaron el área y alejaron a los “curiosos”, quienes se persignaban al pensar que los ronquidos del hombre eran intentos por respirar. “Se aferra a la vida”, decían.

Para entonces ya había llegado personal del CRUM que se disponía a ponerse los trajes de protección biológica para atenderlo. No fue necesario.

De pronto, el hombre de la tercera edad abrió los ojos y la tensión se disipó al comprobarse que tenía aliento alcohólico.

Se deduce que por estar ebrio sufrió una caída y se golpeó la cabeza, lo que lo mantuvo inconsciente por varios minutos. De pronto apareció su esposa y a regañadientes se lo llevó a su domicilio, tal vez para “curarse” en plena ley seca o para recibir “castigo” por su osadía.

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