Tribuna Campeche

Diario Independiente

EXPEDIENTE | PÁNICO A LA REVOCACIÓN DE MANDATO

La desaparición del fuero presidencial (y la de los senadores y diputados federales) junto con la revocación de mandato, son dos de las propuestas de reformas constitucionales que presentó el presidente Andrés Manuel López Obrador en el transcurso de la semana pasada.

Si bien es cierto que no todas las propuestas pasarán (insiste por ejemplo en desaparecer las posiciones plurinominales, lo que podrían no aprobar los partidos, pues nadie está dispuesto a hacerse un harakiri), lo relevante del tema es que mientras que el presidente López Obrador reitera su disponibilidad a la revocación de mandato, en Campeche la gobernadora Layda Elena Sansores San Román insiste en oponerse a esa iniciativa.

Y tiene sus razones para oponerse, claro está. No son las razones del pueblo. Tampoco tienen que ver con la democracia ni busca el fortalecimiento de las instituciones. Por el contrario, la oposición de Sansores a que el Congreso del Estado legisle sobre la revocación de mandato, tiene que ver más con el pánico que le genera saber que no le está cumpliendo al pueblo, y que éste se la puede cobrar muy caro, en caso de que se le someta a ese ejercicio democrático.

Ya lo hemos comentado en entregas anteriores, y no está de más reiterarlo. El día que en Campeche se apruebe la figura de revocación de mandato, ese mismo día iniciará el final de este corrupto Gobierno sansorista. 

Las encuestas, vale la pena repetirlo también, ubican en pésima posición a la mandataria campechana.  Ya está a sólo tres posiciones de llegar al último lugar, y por más que sus asesores le muestren sondeos patitos para engañarla, la realidad innegable es que el pueblo no la quiere.

Es bien sabido que las encuestas son el retrato de un momento político, y que como tal, podría ser temporal, pasajero y fugaz este repudio popular al desempeño gubernamental de Layda Sansores. El problema para ella y sus sesudos asesores es que esa calificación popular para con la gobernadora se ha mantenido desde hace dos años y podemos afirmar que va de mal en peor. 

O aún más, es un reflejo de lo q ue sucedió con ese resultado a tres tercios de la elección pasada, en que tanto Layda como Eliseo y Cristhian, se repartieron el total de votos depositados en las urnas. Ninguno de esos tres, hay que decirlo, obtuvo un abrumador respaldo de los ciudadanos que sufragaron, y si fuéramos más exigentes, incluso no erraríamos al afirmar que seis de cada nueve votos fueron en contra de cada uno de ellos.

Es cierto, fue Fernández Montúfar el que en lo individual obtuvo más votos que cualquier otro, pero a Sansores la salvó su alianza con el PT, para no ser derrotada vergonzosamente en esa jornada en donde, luego se comprobó, hubo muchos ciudadanos que votaron en más de una ocasión por Morena, lo cual demerita aún más los resultados de la hoy gobernadora.

Son temas que tienen que ver con la revocación de mandato, pues la mayoría de los que sufragan no quisieron a ninguna de las tres opciones que fueron a pedirle el voto por la gubernatura, y que si hoy fueran los comicios para determinar si se va o se queda la gobernadora, seguramente que ganaría de manera apabullante el voto en su contra.

Lo interesante del tema es que ha sido el presidente López Obrador el que puso en el debate público esta figura jurídica. Y seguramente que también será tema de las campañas que se avecinan, pues tendremos en las calles y en las plazas públicas a quienes aspiran a ser senador, diputado federal o local, y será muy importante que los ciudadanos los obliguen a pronunciarse sobre este tema y meterlos en el dilema de no retorno: ¿quieres mi voto? Sí, y sólo si te comprometes a impulsar la figura de revocación de mandato.

Habrá que ver qué postura asumen los candidatos morenistas a legisladores, locales y federales, pues son ellos los que han blindado a la gobernadora Layda Elena para que no se incluya esa figura en la Constitución Política del Estado de Campeche. También saben que es la gobernadora más repudiada en la historia de nuestro Estado —incluso aún más que su padre cuando ocupó el mismo cargo—, y que si la someten al juicio popular el resultado será implacable: que se vaya de Campeche con todos sus saqueadores foráneos.

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