Tribuna Campeche

Diario Independiente

Derechos ciudadanos


El comentario generalizado entre la ciudadanía campechana respecto al desempeño de su gobernadora, sigue siendo contundente. Estamos peor que antes. Hay mayor corrupción y más delincuencia, no hay empleo, no hay medicinas en los hospitales y para colmo, ya no hay libertad de expresión.


Hoy, más que nunca cobra vigencia en Campeche ese viejo poema del alemán Bertolt Brecht sobre los costos de la indiferencia ciudadana ante la pérdida de los derechos civiles:


«Primero se llevaron a los judíos,
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero, tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde…»


Algo similar se ha venido generalizando en Campeche. La falta de solidaridad tiene consecuencias funestas, pues se rompe ese escudo social que representa la unidad de los ciudadanos en torno a metas, derechos, principios, valores y objetivos en común.


Cuando los ganaderos marcharon contra la inseguridad, hace apenas dos semanas, el resto de las cámaras empresariales se hizo a un lado. Y no es que ellos no sufran los embates de la delincuencia. No, es que a lo mejor prefieren mantener sus jugosos contratos con el Gobierno del Estado, que defender sus derechos.
Cuando la gobernadora anunció sus demandas penales contra periodistas críticos y medios de información independientes, la ciudadanía volteó hacia otro lado. Algunos hasta secundaron la cantaleta gubernamental de que lo que se está peleando son chayotes.


Pero cuando la policía vino por los jóvenes que participaron en una comparsa de Carnaval el Sábado de Bando, el común de la gente reaccionó con estupor, repudio y condenas hacia las arbitrariedades de la gobernadora y de sus fuerzas represivas.


Y sí, la represión a la libertad de crítica ya no es sólo contra los medios y los periodistas, sino contra todos. Sea quien fuere.


Por eso es que vale decir aún hay tiempo para rescatar la solidaridad ciudadana e integrar este bloque que va a defender los ataques contra el Estado de Derecho. Aún hay tiempo.

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