Tribuna Campeche

Diario Independiente

Terremoto político…

En el ‘cuartel de guerra’ de la Tirana de Palacio, los cálculos matemáticos conducían inexorablemente a un desastre político. La suma de la cantidad de personas que habían estado participando en las marchas ciudadanas en defensa de los soldados del reino, anticipaban un futuro electoral desastroso.

Con sus drones y su tecnología especializada para interceptar llamadas telefónicas, transcribir simultáneamente hasta mil conversaciones de telefonía celular, Whatsapp, Messenger, Telegram y otras redes sociales, los espías al servicio de la hija del Sátrapa Negro, habían logrado contabilizar a cada uno de los que participaron en la marcha ciudadana.

“Contando a los que estaban en las aceras como curiosos, tenemos a un total de 14 mil 999 personas que acudieron el pasado domingo, es decir, son unos mentirosos los que dicen que había más de 15 mil. Mienten, son unos perversos que solo quieren desestabilizar a este buen gobierno” gritó eufórico, pero disgustado a la vez, el Tarado sin Cerebro, al acudir presuroso, a presentarle el reporte a su Tía.

En la sala de juntas, ante “asesores” políticos y funcionarios predilectos, entre ellas la Comandanta Foránea, cuya cabeza exigían casi mil policías y más del 90 por ciento de los habitantes del reino de la Culebra y la Garrapata, el Tarado sin Cerebro, quien había asumido el mando ante la grave depresión de su Tía, al constatar que la gente la repudia, la odia y quiere que se vaya, comenzó su disertación:

—“Es claro y evidente que el movimiento va en retroceso. Tuvieron que acarrear a miles de personas para llenar la plaza…”

Una voz lo interrumpió: “Pero ustedes dejaron a la capital sin servicio de transporte urbano. Tuvieron que obligar a los concesionarios a suspender su servicio a pesar de que ellos simpatizan con los policías. Si a pesar de no tener camiones, marcharon casi 15 mil ¿por qué dices que es un fracaso?”.

El Tarado sin Cerebro lanzó mirada fulminante al de la voz. Su tía le tocó el hombro y le pidió que lo dejara hablar. El misterioso personaje se envalentonó y lanzó su perorata:

—“Por personas como tú ya perdimos el control del reino. La gente está sublevada. Ya no tenemos guaruras, hasta ellos se sumaron al movimiento. Cuando nos ven en la calle la gente nos gritan groserías. Nos piden que renunciemos, que nos vayamos. Esto ya se salió de control. O damos una muestra de cordura o las consecuencias van a ser más graves…”

El cuchicheo se generalizó en la Sala de Juntas. Unos asintieron con la cabeza. Otros se miraban asombrados, asustados, angustiados, temerosos,  entre sí. La Tirana del Palacio solamente miraba hacia el suelo, mientras gruesas lágrimas escurrían por sus mejillas. El dolor de la derrota empezaba a aflorar…

(Continuará…)

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