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Mujeres encuentran su alma “frente al espejo”

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“Mujeres frente al espejo”, obra dirigida por la primera actriz campechana y Premio Nacional de Teatro, Rosa María Lara de Rullán, concluyó su serie de represenaciones con un lleno en el Cine-Teatro Universitario “Joaquín Lanz” y un mensaje axiológico para la mujer campechana.

Destaca en su trama la riqueza interior del ser femenino que, más que una agradable y maquillada faz, ofrece a la sociedad el soporte desde su eje más firme, más noble, más feliz y amoroso.

Las actrices, Alicia Neyra Pérez (Amparo), Rosa Elvira Novelo (Eugenia), Hilda Rodríguez (Fernanda) Mariana Ramos (Astrid) Alma González (Miriam) y Ana Rosa Durán (Lorena) presentaron la actuación más pulcra y convincente que los espectadores no pueden encontrar en ninguna actuación televisiva, por el contrario, mostraron el nivel de las actrices del cine de oro mexicano, actuación digna de esperarse en una historia de Mauricio Pichardo, actor, director y dramaturgo, Mejor Autor Nacional de la ACPT por Noches de Satín Blanco.

Con “Mujeres frente al espejo” obtuvo el Premio Nacional de Comedia del año 2008. En la obra que inundó de risas, pero también de reflexión la sala del Cine-Teatro “Joaquín Lanz”, las pacientes de un cirujano plástico esperan en el vestíbulo a su retrasado médico, mientras van “desnudando” frente al espejo de su ser los mortificantes problemas del alma, del hogar, de las vanidades, el amor y la salud.

Tras conversarse unas a las otras el motivo por el cual se someterán a una intervención quirúrgica, dejan ver que, como mujeres, están condicionadas a los cánones de belleza para ser aceptadas no sólo en la sociedad, sino por la pareja.

Y, en cierta forma, el bisturí de la meditación es el filo que rasga la verdad del ser completo, necesario para descubrir a la mujer que gesta el amor, el pensamiento profundo, la identidad y personalidad que las hace ser.

Eugenia, una empleada de gobierno a quien le aterra el paso de los años; Lorena, una esbelta y bella amante a quien le sobra “pechonalidad”; Miriam, esposa y madre de familia acechada por su esposo; Astrid, una joven a la que el afán de conservar su figura y apariencia por su trabajo de modelo, llevan a los más oscuros laberintos del error, y Fernanda, una socióloga que acude a la ayuda de la cirugía para recuperar un seno, para volver alcanzar la plenitud de la femineidad.

Reflexiones como “borrar la edad de un rostro es borrar su poder y su historia”, y “en el futuro está la vejez, las enfermedades y la muerte”, hacen pensar a la audiencia sobre el aprecio a la persona, la esencia y la naturaleza misma de los hombres y mujeres que por dentro, somos iguales, ante el inexorable transcurrir del tiempo.

Finalmente, la constante búsqueda de la permanencia de la juventud, se convierte en la exposición de problemas y la exploración profunda de las emociones, a partir del camino del dolor para comenzar a transitar en la senda de la felicidad el aprecio de los valores éticos, estéticos y humanos.

El público disfrutó de la velada y premió con sus aplausos a las actrices, que dejaron cicatrices de risas y admiración.

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