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Se le cumplen sueños e inquietudes a Rosa Lara

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Emprendedora y perseverante, Rosa María Lara Aguirre se siente bendecida y agradecida con Dios y la vida por cumplir sueños e inquietudes en proyectos, en especial teatrales.

Amable y sonriente y ataviada de blusa lila y falda negra, nos invita a la intimidad de su hogar para mostrarnos diplomas, reconocimientos y libros de su autoría.

Laboro desde los 14 años. Es decir, tengo más de 50 años de trayectoria, y sigo escribiendo, actuando, dirigiendo teatro y obteniendo premios estatales, nacionales e internacionales, afirma orgullosa y sonriente.

He dirigido y actuado en 90 obras teatrales, siendo la primera “Nosotras que nos queremos tanto” y la última “La mujer del candidato”.

Además —recuerda—, desde hace 35 años practico la natación, deporte que me ha dado la satisfacción de ganar medallas de oro a nivel nacional y me mantiene en buena condición física.

Como profesora de primaria fue promotora de la Secretaría de Obras Públicas, organizó talleres para esposas e hijos de trabajadores, fundó en 1976, junto con el gobernador Rafael Rodríguez Barrera y esposa Socorro Cabrera Rodríguez y el mandatario de Chetumal, Alberto Trueba Urbina, la Casa de la Cultura.

También creó la radio XECUC, el Concurso de Cuento Infantil “Juan de la Cabada”, el Centro de Investigación Regional de Cultura (hoy La Chácara), la Escuela de Iniciación Artística, concursos  literarios, el taller literario en la Casa de la Cultura en 1980, cursos de verano con folclor de todo el país, el Instituto de Cultura con  la Compañía de Teatro del Estado; y el Teatro Juan Ruiz de Alarcón en 1990.

Su trayectoria incluye también cargos de presidenta en el Comité de la Feria de San Román, en el Seminario de Cultura Mexicana a nivel nacional y en la Asociación Civil “Juntos por Campeche”.

Lo más agradable de sus logros es que en cada uno ha dejado huella, y el proceso más doloroso y difícil fue perder hace tres años a su esposo, quien —afirma nostálgica— fue su compañero, confidente, su gran apoyo y el padre de su hija e hijo. “El ciclo de esta pérdida lo cerré escribiendo párrafos de mi última novela, que recién presenté en el Instituto Campechano”, agrega.

En el terreno teatral ha incursionado en los géneros de comedia, drama, tragedia y acción con personajes fascinantes, pues le han permitido jugar y dar mensajes constructivos y con el aderezo de anécdotas. Igual promueve el interés de este arte entre los niños, por lo que ha dirigido obras y ganado premios nacionales, lo que la tiene henchida de felicidad.

Al recibir su primer premio nacional como actriz le ofrecieron trabajo en la Ciudad de México, pero prefirió regresar con ímpetu a Campeche para promover lo cultural y teatral y seguir disfrutando las murallas, el mar, la tranquilidad, la rica y variada gastronomía regional y la convivencia con sus paisanos.

Su carrera histriónica ha sido reconocida, lo que la enorgullece y disfruta al lado de sus hijos y nietos, y ha recibido premios internacional de la Unesco, nacionales de Bellas Artes, Rotarios, Leones y DIF, y estatales del Instituto Campechano, Secretaría de Cultura, Universidad Autónoma de Campeche y DIF de Ciudad del Carmen. Además, ha representado a mujeres importantes en la historia del teatro en obras escritas por Lorca, Griegas y Shakespeare.

 

LOS LIBROS

Su carrera en los escenarios la ha combinado con la autoría de cuatro libros en los que invita al lector a disfrutar e involucrarse: “Libros de Investigación”, “Campeche, el teatro y yo”, “Susurros” y la novela “El amor en los tiempos del chicle”.

En su última obra conjuga amor, selvas campechanas en los años 30, el zapote que producía chicle y las fortunas de dinero que florecían. Por las inclemencias del tiempo la presentó en el Aula Magna del Instituto Campechano y no en el teatro al aire libre que lleva su nombre. Actualmente recopila sus artículos periodísticos.

En el Archivo del Estado se ubica la Sala “Rosa María Lara”, que tiene vasto material de consulta como libretos, fotos, entrevistas y reseñas históricas que ha acumulado y guardado a través de su trayectoria.

Se describe como mujer con proyección, lo que atribuye a su educación, formación, pensamientos, emociones, acciones, comportamientos, motivaciones, experiencias y personalidad única.

“Combino mis talentos y valores para dar lo mejor en los ámbitos en que incursiono. Me considero sociable, agradable, amigable e inteligente. Amo y me siento amada por los campechanos y he llegado a cargos de dirección por mi liderazgo y determinación, lo que me ha permitido conocer gente maravillosa que atesoro en mis recuerdos”.

 

EL TRABAJO Y LA FAMILIA

Un día laboral lo inicia a las 5 de la mañana, luego escribe, actúa o dirige, mientras uno familiar significa reunirse y convivir con los suyos para dar y recibir muestras de cariño y regalos de sus nietos, como ocurrió en el Día del Abuelo. “En reciprocidad les aconsejo con buen humor el valor real de las cosas y la perspectiva del tiempo”, añade. Luego suspira y sonríe.

Desde hace ocho años realiza labor humanitaria, presentando obras para patronatos de niños autistas y con cáncer. “Vivo en paz, en armonía y feliz”, resume Rosa Lara.

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