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La caricatura debe tener ironía y protesta: Agustín Ortiz González

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“Si la caricatura no es irónica y no hay protesta, ya sea en forma de sátira o crítica, no es caricatura”, afirmó Agustín Ortiz González, con vasta trayectoria en el periodismo. Desde hace décadas dibuja sobre temas políticos y de la vida diaria.

Con su perro chihuahua color café en brazos, nos recibe en su casa, ubicada en la calle 10 del barrio de Guadalupe. Porta camisa y pantalón color crema y zapatos cafés. En la sala ofrece asiento e inicia la charla. A sus espaldas se aprecian reconocimientos y diplomas colgados en la pared.

Relató que de sus 86 años de edad, lleva más de 60 dibujando de manera paulatina, “los que me han puesto en un lugar importante, porque mis trazos contemplan un significado apócrifo que, siendo realistas, tienen mucha verdad. Y también soy decano de los caricaturistas en Campeche”.

Mi estilo, estima, es de trazo ligero y sencillo. Sin rebuscamientos ni cuidado en los detalles, pero con peculiar manejo de formas y distorsiones para lograr un trabajo personalizado.

Me gustaba dibujar desde que tenía nueve años, recuerda. Desde que estaba en cuarto grado de primaria. Viví anécdotas suficientes para alejarme de las clases y ponerme en un rinconcito del salón para dibujar.

Con brillo en los ojos al revivir esos momentos, agregó que cuando estudiaba tenía un compañero con quien siempre dibujaba. Un día le dije al profesor que nos mandara hasta atrás, pues ahí nos concentrábamos mejor, pero solo fue pretexto para que nadie viera qué dibujábamos y no nos llamaran la atención.

 

ENAMORADO DE CAMPECHE

De origen chilango pero de corazón campechano, Ortiz González señaló que vivió varios años en el Distrito Federal, pero por coincidencias de la vida se enamoró de Campeche, donde conoció a su más grande amor: su esposa Nelly Delta, con quien formó familia, que sin duda es su fortaleza para seguir adelante y construir poco a poco lo que ha logrado, pese a sacrificios y dificultades.

“A los 14 años mejoró mi manera de dibujar, y años después incursioné en el periodismo. Trabajé como reportero en varios periódicos y conocí a muchas personas, a funcionarios importantes, con quienes hice amistad, y luego incursioné completamente en la caricatura”.

La primera vez que visité Campeche fue para la inauguración del Ferrocarril del Sureste, en 1950. Era gobernador de ese entonces Manuel Jesús López Hernández. Puso el último clavo de oro, recuerda.

“Vine en un tren porque mi papá era ferrocarrilero y estaba encargado de la cocina y de los dormitorios de los Pugnani. Recuerdo que me preguntó si quería visitar Campeche, y respondí que sí. En el tren había espacio de prensa, donde me fijé del trabajo que desempeñaban reporteros y fotógrafos. Fue mi primer acercamiento con el medio”.

 

SUS TRABAJOS

Varios años —prosiguió—, fui reportero, columnista y caricaturista en periódicos como El Universal. Después me pasé al Zócalo, donde no me pagaban y la hacía de IBM: fui el mandadero de los reporteros. Así comencé, y gracias a esas experiencias me grabé muy bien muchas cosas que agradezco, porque a partir de ahí mejoré y doy lo mejor de mí.

Hace una pausa para tomar aire, lo que aprovecha para reacomodar y acariciar a su can, y agrega: “Igual trabajé en Coatzacoalcos, Veracruz, concretamente en el Diario de Sotavento, y en Campeche en “Avance”, “Novedades”, “El Nacional”, “El Sur” y actualmente TRIBUNA.

Sonriente, presume que desde temprana hora tiene en sus manos la edición o ejemplar del día de este rotativo. “Todas las mañanas me entero de lo que acontece en la ciudad y el mundo, lo que me inspira para dibujar e idear el título”.

No tiene registro del número de creaciones, solo calcula que son más de dos mil, algunas de las cuales guarda como recuerdo. La mayoría ha sido publicada en diversos periódicos y los temas son locales, nacionales y mundiales.

—¿Cuál ha sido su mejor caricatura?, se le preguntó.

—Al tener extensa creación me es difícil elegir una. Si haces una caricatura diaria necesitas seguir mejorando y con tu propio ego te dices “sí le pegué más fuerte a una crítica”, y siempre haces algo mejor, respondió.

Entre suspiros y sin soltar a su perro, recordó que ha montado cinco exposiciones, siendo la más reciente la que presentó en la galería Manuel de la Cruz, en la Biblioteca Campeche, con el título “Ironías de Ortiz”, que constó de 50 trabajos.

Entre los premios locales y nacionales recibidos está el de la Federación de Periodistas Mexicanos (Feparmex). “Se siente bonito y da gusto recibir premios, aunque a veces me pregunto si los merezco”, agrega entre risas.

También, continúa, he recibido reconocimiento de Jorge Valdez González, director de TRIBUNA, a quien agradezco las facilidades para publicar mis caricaturas y en ocasiones entre pláticas me sugiere temas de política local, regional y nacional.

“Mis dibujos plasman situaciones políticas con tono sarcástico y de crítica, como la imagen del mercado y el mal estado de calles. Y el que sea publicado es la génesis de los buenos periodistas”.

En cuanto a personajes políticos, Ortiz González expresó que ha dibujado a gobernadores, senadores, diputados y diversos funcionarios, siempre haciendo referencia al trabajo que realizan pero con tono cómico, sarcástico, satírico, porque si no es así no sirve para nada.

“Siempre voy a expresar lo que pienso a través del dibujo, porque es reconfortante, y aunque hay ocasiones que corrijo, el chiste no es saber dibujar bien, sino saber borrar bien, porque a veces queda feo, se maltrata y se pierde la idea”.

Todas las caricaturas tienen el visto bueno de su esposa Nelly, a quien considera pieza fundamental en sus creaciones. “A veces aprueba la caricatura o me dice qué le hace falta, pero no siempre así, pues debo decidir por mí mismo”.

Finalmente, reveló que está bien de salud, disfruta de la vida, de su familia y de su trabajo, porque ser caricaturista es un espléndido quehacer, aun cuando no es una profesión, sino una vocación poco redituable. “La mayoría de los moneros son colaboradores que expresan con absoluta libertad la realidad con imágenes y pocas palabras, abordando diferentes temas para jugar un poco con lo que se está hablando en el momento, y así lo haré hasta el final de mis días”, concluyó.

Yanire Itzá Herrera

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