Desde temprana hora, familias de Hecelchakán y Champotón se reunieron para iniciar la preparación del tradicional pibipollo.
En Hecelchakán, las familias Chi Collí, Hernández Chi y Chi Damián mantienen la tradicional reunión anual, desde las 5 de la mañana, para alistar este platillo, el cual degustarán después de rezar para recordar a sus difuntos.
Tras matar gallinas un día antes, moler maíz, cortar leña y preparar el hueco, las manos de padres e hijos se coordinan para la elaboración de los “pibis”.
En Champotón, también familias conservan la tradición de juntarse para elaborar y cocinar pibipollos enterrados, como es el caso de la familia García Ortegón, quienes ofrendan a las ánimas el primero que sacan del horno de tierra.
Román, Javier y Alberto, son los encargados de recibir los pibipollos para determinar el tiempo de cocción, que generalmente dura poco más de 3 horas. Antes de la degustación habrá rezo.
Cada miembro de la familia se involucra en la elaboración de estos manjares, personalizándolos a su gusto y marcándolos con algunos objetos distintivos para identificarlos.


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