Tras la prohibición de la venta de comida chatarra en las escuelas, Lucia Hernández Damián, quien por más de 34 años ha vendido afuera de un jardín de niños, tuvo que transformar su negocio de manera drástica. Hasta hace unos días, ofrecía productos como sabritas, chicharrones y frutsis, pero ahora, por disposición de la directora del plantel, solo puede vender productos con mayor valor nutritivo.
Aunque Hernández Damián considera acertada la medida para reducir el consumo de comida chatarra, ha resentido una fuerte caída en sus ingresos. Antes de la nueva normativa, lograba vender hasta 2,700 pesos diarios, pero actualmente sus ventas no superan los 700 pesos, lo que representa una pérdida de hasta el 80 por ciento. “Hasta ganas de llorar me dan”, expresó, señalando que el cambio no solo ha sido difícil para los niños, sino también para los padres, quienes no están acostumbrados a una alimentación más saludable.


Más historias
PT CONFIRMA QUE GERARDO SÁNCHEZ SANSORES ERA FUNCIONARIO DEL GOBIERNO ESTATAL Y QUE YA RENUNCIÓ
SEÑALAMIENTOS SOBRE NEXOS CON EL CRIMEN Y CORRUPCIÓN CONTRA PABLO LO INHABILITARÍAN: CIRO
LAYDA ORDENÓ EL DESALOJO: PESCADORES; CONVOCAN A NO VOTAR OTRA VEZ POR MORENA; ¿PRIMERO LOS POBRES?