Tribuna Campeche

Diario Independiente

Vuelta a la realidad

Es difícil que los gobernantes asuman su realidad. En el mundo fantasioso en que se desenvuelven, donde abundan los aplaudidores, la real evaluación ciudadana pasa a segundo término…

Mucho revuelo armaron los jilguerillos al servicio del Gobierno laydista, luego de que una encuestadora patito ubicó a la mandataria campechana como la “cuarta más querida en las redes sociales”, pues en su evaluación de marzo la consultora GobernArte la regresó a su triste realidad al colocarla en la posición 30, es decir, está entre las tres peores del país.

Según ese sondeo, efectuado en marzo, la represora Layda Sansores San Román solo tiene el respaldo del 42.8 de los campechanos, por lo que se infiere que el restante 57.2 por ciento la rechaza, la repudia o la reprueba.

Están debajo de ella el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya con solo 34.3 por ciento de aprobación, y en la peor posición el zacatecano David Monreal Avila, a quien solo respalda el 33.2 por ciento de los ciudadanos encuestados.

Quienes vivimos en Campeche sabemos que se trata de una evaluación justa, precisa y correcta. Que casi 6 de cada 10 campechanos la consideren reprobada en el ejercicio de sus funciones, es algo que también se percibe en las redes sociales, pues más del 90 por ciento de sus publicaciones, o de aquellas donde se le menciona, corresponden a críticos y en ocasiones hasta ofensivos señalamientos por su pésima actuación.

En el caso de Rocha Moya se entiende que la crisis de inseguridad y el control que el narcotráfico ha tomado del territorio sinaloense, ha ocasionado que miles de ciudadanos salgan a las calles para exigir su renuncia o la revocación de mandato. 

De David Monreal, el gobernador de Zacatecas solo hay que decir que nunca ha sido bien calificado. Ha tenido pésimos resultados y la sombra de la corrupción le han agenciado el repudio ciudadano. 

Es difícil sin embargo que los propios gobernantes asuman su realidad. En el mundo fantasioso en que se desenvuelven, donde abundan los aplaudidores y las lisonjas rentadas, la real evaluación ciudadana pasa a segundo término y por eso es que no han implementado estrategias de reposicionamiento ni han dado marcha atrás en sus erróneas decisiones.

En el caso de Campeche ya sabemos que no van a variar las “estrategias” y que la senecta mandataria continuará encerrada en su burbuja de ficción, convalidando con sus prolongadas ausencias, que sus colaboradores sigan haciendo de las suyas y que el pueblo siga en el abandono.

Pero ya pronto llegará el momento de cobrar facturas. 

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