Tribuna Campeche

Diario Independiente

EXPEDIENTE | ¿EN DÓNDE VOTARON 104 MIL CIUDADANOS?

Presume la gobernadora Layda Sansores en sus redes sociales que Campeche tuvo una “participación histórica” durante la pasada elección de jueces, magistrados y ministros de la Corte, pues acudieron a las urnas alrededor de 104 mil 803 ciudadanos.

Esa cifra representaría el 15.5 por ciento del listado nominal del padrón electoral, consistente en 701 mil 510 ciudadanos con derecho al voto, y, según sus presunciones, ubicaría a Campeche como uno de los Estados en donde se registró mayor participación ciudadana.

La realidad contrasta, sin embargo, con los dichos de la señora Sansores, pues más del 90 por ciento de los campechanos inscritos en la lista nominal no fueron a votar y los que lo hicieron acataron las órdenes de sus jefes, sea porque trabajaran en alguna dependencia de los gobiernos Estatal, Federal o Municipal (con gobierno morenista), o porque eran empleados de ese partido.

Porque la verdad es que hasta los beneficiarios de los programas sociales decidieron darle la espalda a esa farsa de elección. Si bien es cierto que muchos de ellos fueron acarreados para que fueran a votar, y les entregaron los acordeones para hacerlo por quienes ya habían recibido el visto bueno gubernamental, la verdad es que la inmensa mayoría de los que reciben becas federales prefirieron quedarse en sus casas en lugar de convalidar una simulación.

Al paso de los días se ha podido confirmar que todo el proceso electoral del pasado domingo tuvo la intención de colocar a los magistrados que la presidenta Sheinbaum ya había palomeado. No sólo eso, aprovechó esta jugarreta para poner en su lugar a las ministras que ya se sentían presidiendo la Corte y les impuso a su delfín, el abogado oaxaqueño Hugo Aguilar Ortiz, que carece del perfil para ocupar la presidencia de ese poder.

¿Cómo es posible que “más de cinco millones de mexicanos”, según los cómputos oficiales, hayan coincidido en su nombre y decidieran respaldarlo, cuando era un perfecto desconocido que ni siquiera tuvo tiempo de recorrer toda la geografía nacional? No estuvo en Campeche, como sí estuvieron las dos ministras que ya se sentían dueñas de la SCJN y con quienes la gobernadora Layda Sansores ya había pactado su apoyo con miras al cobro posterior de los favores.

Pero vino la contraorden presidencial, y se exigió a los 24 gobernadores morenistas que impusieran “la línea del acordeón”, y que quienes ya habían pactado su apoyo a Lenia Batres, a Yazmín Esquivel o a cualquier otro aspirante, corrigieran el rumbo, porque el elegido era el oaxaqueño Hugo Aguilar Ortiz. Y junto con su nombre colocaron los restantes que debían ganar en sus respectivas posiciones.

Fue, se insiste, una elección planchada, que advierte o anticipa las que se impondrán en el futuro, sea para la elección de diputados federales, de senadores e incluso de gubernaturas. El poder presidencial decide desde las alturas, y el pueblo sumiso es movilizado a cambio de migajas o en pago de favores y chantajes, para darle “legalidad” a lo que ya se ha decidido desde arriba.

Por eso para ellos, fue una “elección exitosa”. Porque pudieron superar, en primer lugar esa barrera del 10 por ciento que los hubiera dejado en un auténtico ridículo (llegar al 13 o al 15 por ciento de participación ciudadana era la meta máxima, pero con cancelaciones no alcanzó ni el nueve por ciento, de acuerdo con cifras de los últimos días), porque impusieron los nombres que quisieron, y porque barnizaron de “democracia” una decisión que ya había sido previamente tomada.

Pero fuera de todo eso, sólo queda celebrar que, una vez más, se puso en su lugar a la gobernadora Sansores San Román. Le demostraron otra vez que ella no es nadie para imponer a sus recomendados en las posiciones judiciales, por lo que patearon a su prospecto, Juan Pedrito Alcudia Vázquez, quien aspiraba a formar parte del Tribunal de Disciplina Judicial. No rebasó ni el uno por ciento de la votación total emitida, lo que significa que ni los votos comprados en Campeche lo beneficiaron.

Vale preguntar: ¿lo traicionó la gobernadora? ¿O los votos comprados en Campeche le dieron la espalda porque saben de su ineptitud, defectos e inclinaciones? Lo que sea, no llegó y tuvo que enrollar su cola, para reincorporarse a la oficina desde donde se siente cómodo porque le sirve de tapete a su jefa la gobernadora para lastimar a muchos campechanos, entre ellos fundamentalmente los periodistas o enemigos políticos.

¡Comparte esta nota!
error: Content is protected !!