Tribuna Campeche

Diario Independiente

TIMBA Y JIRIBILLA: Piratas acabó como la peor organización

Iván El Terrible

Siempre que se quiera contar con un buen proyecto, sobre todo cuando se quiere que sea exitoso, en cualquiera de los rubros que se presente, debe contar con una estructura que cubra todos los renglones posibles y evitar con ello fallas y errores las cuales por más que se quieran evitar, en algún momento dado aparecerán, pero si se prevé, estos podrían solucionarse con tiempo y evitar un desastre.


Nada de ello se observó en el proyecto que, ya sea el Gobierno del Estado o los nuevos dueños del club Piratas de Campeche, ya sea por su lado o de forma compartida, se presentó a la afición del equipo campechano que, bajo la dirección de un mánager novato como Oswaldo Morejón, firmó por tercera ocasión una temporada que lo llevó a culminar su andar en la Liga Mexicana de Béisbol como la peor organización al concluir en este 2023 con registro de 31 victorias a cambio de 57 derrotas para un porcentaje de 352, y concluir a 24 juegos y medio del líder de la Zona Sur, Diablos Rojos de México.


Comenzando por considerar a quienes conforman la directiva donde con algunas excepciones, la mayoría simplemente no cumplió con su labor, resaltando ante todo la inexperiencia de quien se ostenta como presidente, Carlos Iván Pérez Marrufo, el cual después de dos campañas por demás infames, tendría que ser removido del cargo y dar paso a alguien con experiencia y sobre todo visión dentro del béisbol en beneficio de la organización y del equipo.


Resultó cuestionable desde la campaña anterior el que la directiva se desprendiera de jugadores considerados de los mejores al interior del equipo, línea que se mantuvo en esta campaña con la salida de Francisco Haro en momentos en los que fue votado para estar en el Juego de Estrellas de esta campaña, el único que hubiera tenido el equipo campechano, pero todos quedaron sorprendidos cuando días previos al partido de media temporada, fue otorgado a Leones de Yucatán, la organización que hizo pasar vergüenzas a los pata de palo, como la tan sonada paliza de 21-0, la tercera más grande propinada en la historia de la LMB, y convirtiéndola en una mini sucursal ante la llegada de varios de sus elementos de banca.
Con esos criterios que denotan ineptitud, no sorprende que con Pérez Marrufo, Piratas haya compilado temporadas consecutivas con resultados para el olvido.


A lo anterior se agrega el paupérrimo presupuesto que proviene del Gobierno del Estado que apenas da para integrar un equipo como el que se observó en la temporada, con flaquezas en la mayoría de sus departamentos, comenzando por el principal, el pitcheo, el cual nunca contó con una rotación abridora estable, carente de experiencia en la Liga Mexicana, como Matt Solter quien estuvo poco más de un par de semanas antes de abandonar el buque.


Enclavado en el puesto 16 general con PCLA de 5.54, fue el segundo de toda la liga en ser sacudido con cuadrangulares, 99 en total, el cuarto en otorgar más pasaportes con 363, el tercero con más carreras permitidas con 519, con lo que resulta imposible pensar en aspirar a obtener victorias, muchas de las cuales incluso ya se habían esfumado durante el primer tercio de partido, o bien en las últimas dos entradas ante la inconsistencia del pitcheo de relevo, incluso de los considerados “caballones”, lo que se observó apenas en el juego del domingo con Lester Oliveros en el montículo quien dejó escapar una pizarra a favor ante Bravos de León.


En el bateo Piratas culminó con el peor promedio, .255, último lugar en carreras impulsadas con 314 como de anotadas con 340, penúltimo en cuadrangulares conectados con 57, ocho más que los conectados por Olmecas de Tabasco que hoy está en postemporada; integrada en su mayoría por elementos extranjeros, el bateo oportuno fue algo que nunca o en contadas ocasiones se observó en el bajel, siendo la novena con la estadística de haber dejado el mayor número de corredores en bases y en posición de anotar.


De la “Legión extranjera” de este 2023, queda el chasco para la directiva el haber dado a conocer con bombo y platillo la llegada del receptor de origen alemán, Bruce Maxwell que se pasó el primer tercio de la campaña en banca por lesión y hasta abandonar la plaza; Dalton Combs, claro ejemplo de lo que hoy llaman “turismo deportivo”, o bien la inefectividad del dominicano Yeison Asencio.


A la defensiva, los errores fueron una constante que gravitaron de manera importante en algunos resultados; la ausencia de elementos de experiencia en posiciones clave como la tercera base, o las paradas cortas, así como la inicial, las dos últimas subsanadas ya muy avanzada la campaña, serán cosas a considerar en la planeación para la campaña del 2024, la cual si se quiere se haga con total seriedad, debió iniciar tan pronto como cayó el último tercio el domingo pasado.


Sin embargo y con la no tan clara certeza con respecto a quién estará al frente de los destinos de la organización Piratas de Campeche para la temporada del próximo año, si el Gobierno del Estado, o los nuevos dueños cuya identidad no se conoce del todo, seriedad, como el bateo, es algo con lo que no se podría contar. ¡Al Abordaje Piratas!.

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