Tribuna Campeche

Diario Independiente

EL REGRESO DEL PÉNDULO | Por Víctor Améndola Aviles

#56

9/Junio/2026

El regreso del péndulo.

Parte dos:

¿Quién maneja los hilos?

Comentaba ayer del proceso que llevó de 1920 a 1934 todo un camino de pacificación del país.

La salida de Díaz en el ‘11, la muerte de Madero en 1913 nos metieron en un baño de sangre brutal, se dice que el 10% de la población pereció en las guerras revolucionarias de esos años.

Fue el último acontecimiento trágico para México , el asesinato de Obregón un julio del ‘28.

Entre él y Calles habían podido contener un poco la guerra fratricida; entre la llegada a la presidencia de Obregón en 1920 y su posterior asesinato 8 años después.

Calles logró consolidar una estabilidad social para el país entre 1924 y 1934 (4 de presidente y 6 como Jefe Máximo de la Revolución); Cárdenas la encaminó en el 34; Avila Camacho empezó el alejamiento de los militares del Poder y el civilismo no llegó hasta 1946 con Alemán en la presidencia.

Eso dicen los libros de historia.

Los estudios y análisis posteriores lo ratifican con sus matices.

Pero queda clara una cosa: todos eran personajes públicos. La gente sabía quien gobernaba y desde qué lugar.

No habían poderes fácticos embozados o escondidos como delincuencia o crimen organizado. El ejército mandaba y gobernaba. Los generales se disputaban el poder entre ellos mismos.

Hoy, 98 años después, se ejerce un nuevo maximato. Y la “presidenta” no tiene empacho en reconocerlo.

Pero… ¿Quién gobierna realmente?

Antes, la lucha era abierta entre militares, con nombres y apellidos.

Hoy son las siglas de los Cárteles de la delincuencia quienes controlan territorios y a quienes en ellos viven.

Hoy “el Mencho”, “la Barbie”, “el Chapo”, “el Chapito”, etc, son los que ponen y quitan presidentes municipales y gobernadores.

Ya vimos como algunos alcaldes, hasta la cabeza les cortan literalmente…

Hoy la mano del narcotráfico es la que realmente mueve los hilos.

No podemos normalizar eso.

Estimado lector, lectora… si Ud. leyera en una noticia: “matan a una madre buscadora”, “encuentran tres fosas clandestinas con restos humanos”; “matan a cinco en un restaurante”, “ejecutan sicarios a estudiantes en tal estado del país”…

¿CUÁL sería nuestra reacción?

Hemos perdido la capacidad de asombro y de indignación. Ya la sangre y la muerte no nos asusta.

Es parte del consumo diario en información.

Hemos NORMALIZADO la desgracia, la delincuencia y lo decadente…

Pues ahora, exactamente igual, estamos normalizando que desde el poder se paguen y financien campañas a Morena , que el presidente se cuadre con la mamá de un criminal (AMLO visitando en Badiraguato a la mamá del Chapo); vemos “bien” que la Presirvienta defienda a gobernadores con acusaciones de narcotráfico y delincuencia organizada.

No olvidemos algo: el crimen organizado y la delincuencia: asesina, mata gente inocente, secuestra, roba, asalta…

Y en Sinaloa, Guerrero, Nayarit, Tabasco, Michoacán, Tamaulipas es de lo que se señala a Morena : de proteger a narco políticos.

Ahí el contexto, ahí el análisis.

V. Améndola

Rōnin

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