Me impresionó bastante, comentó preocupado el poeta Casimiro, el video donde se observa cómo una camioneta de la policía estatal, conducida a exceso de velocidad, sin las torretas encendidas ni la sirena funcionando, atropella y levanta a una joven que circulaba en su motocicleta.
—Eso ocurre con frecuencia, respondió el bolero don Memín, cuando traes a gente foránea, chilangos, michoacanos o guanajuatenses, a controlar a la policía estatal. Esos tipos no conocen la ciudad y lógicamente no ubican en qué calles tienes que hacer alto para no ocasionar choques”.
—Además de eso, complementó doña Chela, no te olvides que lo propio de los polis es la prepotencia, la soberbia, los abusos… ellos se creen dueños de la ley y suponen que uno tiene que arrodillarse cada vez que nos detengan por alguna razón. Están crecidos porque saben que su jefa, la Momia Guanajuatense, goza de total impunidad, y creen que también a ellos los van a proteger”.
—La realidad es que sí los protegen, los encubren y hasta los esconden cuando incurren en algún abuso o irregularidad, opinó don Memín. Solamente castigan a los que se encuentran en la “lista negra”, o sea los “rebeldes” que se sublevaron contra la ineficiente comandanta y que fueron aceptados de regreso pero de mala gana.
—Es verdad todo eso que señalan, agregó el poeta Casimiro. Ellos saben que ya perdieron la confianza ciudadana por todos los abusos en que han incurrido, y ahora pretenden lavarse la cara, o maquillarlo, para aparentar que están dando resultados positivos. Por eso todos los días boletinan a cuántos lograron detener por diversos delitos, ya están usando las cámaras de videovigilancia para monitorear a los delincuentes y hasta presumen que detuvieron a unos supuestos secuestradores. Es parte del show, simular que trabajan para tratar de recuperar la confianza ciudadana.
—Yo no sé qué tanto le cuesta entender a la Tía Rata, respondió encabritada doña Chela, que basta con que despida a la Momia Guanajuatense y sus comandantes foráneos, para que los ciudadanos volvamos a confiar en nuestros policías. Ella, la comandanta, es la causa, el origen y la razón de la ineficiencia, de la corrupción, de la ineptitud, de la negligencia y de la prepotencia de los agentes y si la destituyen, seguramente que se tendrá que sentir el cambio, pero lastimosamente eso no va suceder, porque la ancianita está obsesionada con su jefa policiaca y le va perdonar todas sus barbaridades, lamentó.


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