Ligia Rodríguez Nicte-Ha, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, no solo falla en proteger los derechos, sino que vulnera a su propio personal mediante prácticas autoritarias que atropellan los derechos laborales de las y los trabajadores. Los envía a comisiones sin viáticos, los obliga a asistir a eventos de Morena y ordena frenar o archivar, sin investigar, las quejas presentadas contra Marcela y Jakson Villacis. Estas acciones no solo evidencian abuso de poder, sino que constituyen una clara forma de violencia institucional.


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