Tribuna Campeche

Diario Independiente

De política… y cosas peores: Panorama sombrío y ominoso

Catón

Don Algón, ejecutivo de empresa, solía llegar a su casa invariablemente a las 7 de la tarde. Ese día dieron las 9 de la noche y aún no llegaba. Su esposa llamó por teléfono a su oficina, y la asistente del señor tomó la llamada. Le preguntó la doña: “¿Por qué se está tardando tanto mi marido?”. Respondió la muchacha: “Es la edad, señora. Y perdóneme que se lo diga, pero una interrupción como ésta no ayuda nada”… El “Cinatit”, barco de pasajeros propiedad de la empresa británica Dranuc, navegaba por las heladas aguas del Atlántico y chocó contra un iceberg. De inmediato hizo agua y empezó a escorar, pese a ser insumergible. Un alarmado pasajero le preguntó al capitán: “¿A qué distancia está la tierra más cercana?”. Respondió el interrogado: “Aproximadamente a un kilómetro”. “¡Ah! —exclamó con alivio el pasajero—. ¡Entonces estamos salvados!”. “No —aclaró el capitán—. La tierra por la que usted pregunta, la más cercana, está aproximadamente a un kilómetro. Hacia abajo”… Mis cuatro lectores tendrán que perdonarme si destruyo alguna ilusión, pero ni Santoclós ni la oposición existen. Del mismo modo que el PRI ha dado señales de muerte, el PAN y el PRD no dan señales de vida, así que Morena puede hacer y deshacer de cara a la elección del 24. ¿Ebrard? ¿Adán Augusto López? ¿Sheinbaum? (Se citan por estricto orden alfabético). Es lo mismo. Igual podrían ser Juan de las Cuerdas o Perico de los Palotes. (También se citan por orden alfabético). Hasta ahora no se ve ningún indicio que permita suponer que los partidos que formaron alianza para contender en las elecciones del Estado de México y Coahuila podrán presentar un candidato o candidata viable para enfrentar a la candidata o candidato morenista en la elección presidencial. Habrá quienes me tachen de ser profeta de calamidades, y no les faltará razón: desde que López Obrador fue electo mi optimismo sobre el futuro del país salió por la ventana, y por la puerta entró el más oscuro pesimismo. Con esa misma actitud pesimista, o sea con ese mismo sentido de la realidad, pienso que hasta ahora no hay esperanza alguna de que el partido propiedad de AMLO pueda ser vencido en el proceso electoral del 24. La indiscutible popularidad de López; la vasta —y basta— clientela electoral que ha formado a base de regalar nuestro dinero; el aturrullamiento que muestran los tres partidos tradicionales, todo eso no da lugar a ninguna forma de confianza en el porvenir. Quédese, pues, con la Presidencia el caudillo de la 4T, y luchemos los ciudadanos por impedir que se apodere igualmente del Congreso en modo que le permita allanar la Constitución General de la República para instaurar un maximato y hacer de México su propiedad particular. Ni de Adán ni de Eva ha de esperarse ninguna forma de independencia ante la voz de su amo. Quizás únicamente Ebrard podría resistir en algún modo las pretensiones de dominación perpetua del monarca, lo cual disminuye sus posibilidades de ser la corcholata elegida. El panorama, pues, se presenta sombrío y ominoso. Dicho con claridad mayor, estamos ligeramente jodidísimos… Doña Panoplia de Altopedo pertenece a la buena sociedad, ésa que en opinión de quienes la conocen no es tan buena. Alguien le dijo a la copetuda señora: “Eres una esnob”. Replicó ella: “¿Esnob? Moi?”. En cierta ocasión su chofer sufrió un accidente de carretera a consecuencia del cual fue hospitalizado. Doña Panoplia fue a visitarlo en el nosocomio —vaya palabreja—, y la encargada de la recepción le preguntó: “¿Es usted la esposa del paciente?” “¿Esposa? —se indignó doña Panoplia—. ¿Por quién me tomas, niña? ¡Soy su amante!”. FIN.

¿Cuál crisis económica?

Mirador

Armando Fuentes Aguirre

Este hombre está jugando una partida de ajedrez.
¿Contra quién la está jugando?
Contra él mismo.
Después de pensar mucho mueve una pieza de las blancas. Luego da vuelta al tablero, y luego de pensar largo rato mueve una pieza de las negras. Y así una y otra y otra vez.
Después de varias horas la partida acaba.
El hombre está feliz: ha ganado.
El hombre está triste: ha perdido.


Este hombre está jugando otra partida.
Al final estará feliz porque ha ganado. Al final estará triste porque ha perdido.
La partida que está jugando tiene un nombre.
Se llama vida.

¡Hasta mañana!…

Manganitas

AFA

«… Onda cálida en todo el país…».
Con absoluta certeza
manifestaba un señor:
«Nada me importa el calor.
Pa› eso sirve la cerveza».

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