“No nos crea a nosotros, pero no le crean a quienes lo hicieron”, le piden a Claudia Sheinbaum.
El tramo 5 sur del Tren Maya, considerado uno de los más polémicos del proyecto ferroviario federal entre Cancún y Tulum, vuelve a colocarse en el centro del debate tras nuevas advertencias de ambientalistas e ingenieros sobre la fragilidad del suelo kárstico donde fue construido, una condición que, aseguran, fue señalada desde el inicio de la obra.
De acuerdo con especialistas y organizaciones como Selvame MX, en esta zona existen cavernas, cenotes y ríos subterráneos que hacen particularmente vulnerable la infraestructura ferroviaria. Señalan que actualmente continúan trabajos de apuntalamiento en estructuras debido a oquedades detectadas en pilotes, mientras el tren transita a velocidades reducidas cercanas a los 20 kilómetros por hora en algunos puntos.
Las advertencias sobre la inviabilidad técnica del trazo en este segmento —afirman— fueron documentadas desde etapas tempranas del proyecto; sin embargo, la construcción avanzó pese a los riesgos señalados. A casi cuatro años de aquellas alertas, sostienen que persisten condiciones de inestabilidad en el terreno y que el proyecto, estimado en cerca de 500 mil millones de pesos, mantiene “banderas rojas” en uno de los sistemas subterráneos más frágiles del país.


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