Tribuna Campeche

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Perfiles constitucionales: Cicerón y el libre mercado

Víctor Collí Ek

¿Qué sistema económico garantiza un mundo mejor, una economía más sana, creadora de riqueza social y mejoría para las personas? Esa es una pregunta que se ha planteado desde prácticamente siempre. ¿Es mejor una economía donde el Estado intervenga? ¿O será mejor una donde se deje libre al mercado actuar y que éste sólo busque su equilibrio? ¿El intermedio entre esas dos posiciones?


Muchos tratados, libros, artículos, se han escrito sobre el tema. Muchos pensadores han dedicado horas de reflexión y estudio a madurar y expresar sus ideas. Exploremos un poco la visión de libre mercado y desde uno de sus precursores, Marco Tulio Cicerón.


Cicerón, cuyo nombre significa garbanzo, provenía de la clase de los “equites” y por tanto era considerado un “novus homo” u hombre nuevo, esto es, alguien que no provenía de una familia Patricia en la Roma republicana, a nada de convertirse en la Roma imperial.


En ese sentido, nuestro pensador se va a hacer de una carrera gracias a los contactos y las amistades patricias con las que va a ir conviviendo a lo largo de su vida, y le permitieron ascender a los cargos más importantes como el Senado y Consulado, el máximo cargo político.
Para Cicerón, el intercambio de mercado ideal que lleva a la producción de riqueza, es aquél que permite actuar libremente a los hombres nobles —los ciudadanos romanos— que viven pacíficamente de la agricultura y quienes siguen las leyes de la República, esto dentro de una visión moral estoica y un servicio desinteresado, elementos básicos de su pensamiento.


Su premisa fue que el amor es el principio fundamental del mercado, y es la primera causa que crea el movimiento eterno entre una buena moral y una sana economía.
Ahora, ¿cómo se desarrolla este sano mercado? La economía nunca está divorciada de la circunstancia histórica específica, cultural y material en las que se produce, y en ese sentido en Roma la clase gobernante va a tener un papel fundamental en el desarrollo de una economía sana.


Las élites visten, tienen una educación, tienen redes clientelares, se hacen préstamos y se intercambian bienes en el mercado, y esto ha funcionado así por centurias y así debería de seguir funcionando, de acuerdo con Cicerón.


Como podemos ver, para este pensador un elemento fundamental de una economía sana, es el respeto de la Constitución romana antigua o llamada mos maiorum.


Como podemos ver en Cicerón, no hay interés en las otras clases sociales, sólo los mejores hombres pueden producir buena riqueza. Un ejemplo claro para él es el cultivo y reparto de trigo —actividad de la clase noble— en todo el territorio republicano, lo que se permitía gracias al dominio del Mediterráneo o Mare Nostrum.


Para nuestro pensador, no hay otra clase social importante para el desarrollo de una buena economía. Inclusive para él los hombres no son creados iguales, por ejemplo, el comerciante representa un insulto, ya que el hombre noble ofrece un servicio no basado en la ganancia, sino basado en la cortesía, la justicia y la generosidad.


Dejando de lado circunstancias históricas propias bajo las que escribe Cicerón, que son desdeñables el día de hoy, su pensamiento nos ofrece elementos de reflexión. El papel de la ganancia como rector del sistema económico, la libertad absoluta de los sujetos que intervienen en el mercado, o el elemento de las costumbres constitucionales. ¿Tienen conexión con el mundo actual?


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