Tribuna Campeche

Diario Independiente

Luchadora farsante

La senecta mandataria debería explicar qué entiende por lucha social, porque migrar de un partido a otro para lucrar con cargos políticos y con candidaturas, la convierte en mercenaria, no en luchadora…

En su más reciente bodrio de los martes, la nefasta y vengativa gobernadora, Layda Elena Sansores San Román, presumió que es una luchadora social, y que debido a sus múltiples “compromisos de lucha social” ya no convive frecuentemente los fines de semana con su familia, como lo hacía antes.

Mentirosa compulsiva por antonomasia, la senecta mandataria debería ocuparse en explicar qué es lo que entiende por lucha social, porque migrar de un partido a otro para lucrar con cargos políticos y con candidaturas a puestos de elección popular la convierte en una mercenaria política, más que en luchadora social.

Pero si insiste en ostentarse como tal, podría al menos informar dos o tres resultados de su “lucha”, porque lo que ha demostrado como gobernadora es apatía total ante el auge de la pobreza, ante el incremento de los cinturones de miseria, y ante los casos concretos que le han planteado, por ejemplo, los jubilados y pensionados de la Unacar quienes siguen mendigando ayuda.

¿Qué programas sociales para los más  pobres ha implementado durante su Administración? Los que ya existían o los canceló o los redujo, por ejemplo la entrega de mochilas, uniformes deportivos, zapatitos y tenis a los estudiantes de nivel básico. Tampoco ha distribuido computadoras a los de nivel preparatoria, y no hay políticas públicas bien establecidas para atender a los grupos más vulnerables.

Eso sí, han reaparecido enfermedades que ya habían sido abatidas como el sarampión, y Campeche figuró otra vez en plan vergonzoso a nivel nacional por ser la segunda entidad con casos humanos del gusano barrenador del ganado. Una de las llamadas enfermedades de la pobreza pues ataca a personas en situación de abandono o con heridas abiertas y sin atender.

Debería darle vergüenza a la gobernadora Sansores tener un presupuesto tan abultado —más de 26 mil millones de pesos este año, más de 100 mil millones del 2021 a la fecha— y no haber abastecido de medicamentos a los centros de salud, ni tampoco haber incentivado programas de atención sanitaria a personas en situación de abandono.

Eso de ser “luchadora social” se le escucha a Layda Sansores como un discurso repleto de demagogia, como una moda de la que se ha tenido que colgar para poder usufrutuar cargos públicos y de elección popular, ya que incluso ha renegado de los derechos fundamentales del ciudadano, con tal de evitar críticas y señalamientos, y por eso se ha preocupado más por encarcelar a sus oponentes y críticos, que en ayudar a los grupos vulnerables. Es pues, una farsante.

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