Tribuna Campeche

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DIARIO DE LA TÍA RATA | 26 DE FEBRERO DE 2025

¿Alguien se traga las mentiras que dice a cada rato la ancianita de Palacio? Se entiende que sus lambiscones aplauden sus locuras, pero ¿ella cree que el pueblo se va con la finta? ¡Claro que no! Vive engañada, y cree que nos engaña…

DEMAGOGA BARATA

De verdad que la Tía Rata ya ni la burla perdona, se quejó el poeta Casimiro. Vean ustedes que ahora anda predicando que “el dinero del pueblo es intocable”, cuando que su Gobierno se ha negado a informar en qué se gasta el presupuesto estatal. El dinero del pueblo no sólo es intocable, sino que también es transparente, ya que, como por arte de magia, no se ve por ningún lado…”, lamentó.

—Que alguien le corrija a la anciana, recomendó don Memín, porque si continúa con esa manera de pensar, entonces va seguir guardando ese dinero en sus cuentas particulares, y cuando la gente le exija obras y servicios, nos va salir con la jalada de que ‘el dinero del pueblo es intocable’ y nos va seguir dando atole con el dedo”.

—Yo sólo confirmo que la ancianita loca es una verdadera farsante, añadió a su vez doña Chela. Porque si el dinero del pueblo fuera intocable como ella dice, entonces ¿por qué se lo da a manejar a su sobrino el tarado loco? ¿Por qué permite que la Momia Guanajuatense lo utilice para sus cirugías plásticas, para sus casas y para sus viajes de lujo? ¿Por qué no ha metido a la cárcel a su secretario de desarrollo rural que despojó de su dinero al noble pueblo de Pixtun y estafó a los campesinos maiceros?”.

—Hay un mundo de preguntas que la Tía Rata nunca va poder responder, añadió parsimoniosamente don Julián. De entrada, porque ni ella sabe a dónde ha ido a parar el multimillonario presupuesto que ha manejado. Ese ‘dinero del pueblo’ como ella dice, ha sumado más de 100 mil millones de pesos en cuatro años, y lo único que hemos visto son algunas acciones pinchurrientas para tratar de taparle el ojo al macho. No hay obra pública, las carreteras estatales siguen en deplorables condiciones, no hay programas sociales, ni apoyos a los sectores productivos. En suma, este es el Gobierno más ratero que hemos padecido, y todavía se atreve a vociferar que “el dinero del pueblo es intocable”…¡que se lo crea su abuela!” exclamó.

El poeta Casimiro miró extrañado a don Julián, quien por lo común sabe guardar la compostura y externar sus opiniones sin tanto apasionamiento, pero lo justificó ante esa monumental mentira de la Ruca Gacha. “Yo no sé si alguien se traga las mentiras que dice a cada rato la ancianita de Palacio. Entiendo que sus colaboradores le aplaudan sus locuras, pero ¿ella cree que el pueblo se va con la finta? ¡Claro que no! Vive engañada, y cree que nos engaña, pero se va llevar tremendo chasco cuando el pueblo le vuelva a demostrar su repudio. Cada día se acerca más su juicio final”, pontificó.

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