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Jorge Gustavo Sansores Jarero

Tropiezos vacacionales

De acuerdo al calendario escolar de la Secretaría de Educación Pública (SEP), a partir del pasado viernes 29 de julio iniciaron las vacaciones de verano 2022, que deberán concluir el próximo domingo 28 de agosto, para reiniciar actividades escolares el lunes 29 con el nuevo ciclo.

Un mes completo para que estudiantes permanezcan en sus casas, asistan a cursos de verano, disfruten del asueto o bien, tomen clases de regularización si así lo necesitan. Por supuesto, también habrá infantes y jóvenes que puedan salir de vacaciones, siempre y cuando sus progenitores gocen de los días para hacerlo.

Hablando de vacaciones, según el secretario de Turismo del Estado (Sectur), Mauricio Arceo Piña, esta temporada de verano se espera repunte de visitantes en la entidad, derivado de la calificación positiva que dio hace un mes el Gobierno de Estado Unidos a Campeche y Yucatán, como las únicas dos entidades libres de violencia en el país. Estamos en verde, mientras que el resto de México en rojo y naranja.

La medida norteamericana podría cambiar derivado de los últimos sucesos en la entidad, entre balaceras, robos, asaltos, feminicidios, piratería en altamar, camiones turísticos baleados, ejecuciones y las que sumen. No es algo que me gustaría que suceda, pero existen las posibilidades.

Por su lado los empresarios del sector turístico saben que la calificación del vecino del norte no es garantía, pues para llegar a Campeche —desde cualquier parte del mundo— forzosamente hay que atravesar las entidades inseguras, que son todas las demás. Así lo afirmó hace unos días Daniela Alejandra Lavalle Miled, presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles de Campeche, aunque aclaró que no pierden las esperanzas de una buena temporada.

En México, y en concreto Campeche, además del tema de la seguridad también debe preocupar a los turistas la nueva ola de Covid-19, pues prácticamente el 60 por ciento de los campechanos está infectado, aunque la Secretaría de Salud Estatal (SSA) a cargo de Liliana Montejo León, tenga que verter otros datos.

Y no la culpo. La variante ómicron, que causa la mayoría de contagios actuales, para muchas personas “es como una gripa”. Esto provoca que mucha gente irresponsable, pese a estar contagiada, no se realice pruebas para detectar el virus. Y si lo hacen y resultan positivas, siguen con sus actividades cotidianas y proliferan los contagios. Algunos porque no obtienen el permiso para mantenerse aislados, y si faltan al trabajo les descuentan los días; otros, porque como buenos mexicanos son “valemadristas”.

El meollo, es que los turistas buscan datos acerca de los contagios en los lugares que visitan, pues ninguno sale de vacaciones para infectarse. Además, ubican los servicios de salud disponibles en sus destinos, y aunque en su momento el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que tendríamos un sistema de salud como en Dinamarca o Suiza, la realidad es diametralmente opuesta a lo ofrecido, incluso peor que antes.

Y aunado al tema de la inseguridad creciente en la entidad, y a la saturación de los servicios de atención médica para el Covid, en nuestra ciudad capital contamos con varios aspectos negativos para recibir al turismo. Iré por partes.

Si algún europeo o norteamericano encontrara la forma de viajar directamente a nuestro Estado, seguramente lo haría por avión para evitar las entidades más violentas. Siendo así, y haciendo realidad el sueño guajiro de recibir vuelos desde Estados Unidos y Europa en el Aeropuerto Internacional de Campeche “Ing. Alberto Acuña Ongay”, los visitantes se toparán, en primera, con instalaciones de segunda.

Es tan deficiente el servicio de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) en nuestra capital, que la terminal aérea no cuenta con aire acondicionado. ¿En verano? ¿En Campeche? Más que darles la bienvenida a los turistas, los someterán a tortura. Además, si rentan un vehículo para salir del aeropuerto, tal vez se los cobren pero no les los entreguen, como ha sucedido recientemente. Por fortuna hay taxis.

Si se atrevieran a viajar por carretera a lo largo de la Nación para llegar hasta aquí, entre retenes de revisión, asaltos carreteros, vías de comunicación terrestres en pésimo estado, falta de señalización y otros factores, pasarán unas vacaciones “inolvidables”.

Por ello urge que el gerente del aeropuerto gestione nuevos equipos de aire acondicionado, o mínimo que los encienda, mientras que el delegado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) da mantenimiento a las vías terrestres. Si es posible, que la Guardia Nacional (GN) apoye con vigilancia en la ciudad, ya que las autoridades locales no se dan abasto por la creciente violencia.

Pero como no todo es negativo, cuando los turistas estén en la ciudad y puerto de San Francis… en Campeche, pues, lo importante es saber qué espectáculos, eventos, atractivos, ferias, carteleras podrán encontrar. Al menos el Ayuntamiento de Campeche que encabeza Biby Karen Rabelo de la Torre, hace unos meses tuvo la osadía de implementar juegos mecánicos, por lo que sería bueno que en vacaciones lo repita.

Del resto, y sin menospreciar su atractivo turístico y gastronómico, la gran apuesta de la Sectur parece ser la calle 59, que sigue con sus espectáculos gratuitos de lucha libre, box y peleas callejeras.

Otros atractivos son las fuentes marinas “Poesía del Mar”, la ampliación del malecón con su parque acuático, el “Ángel Maya” y el moderno parque “Moch-Cohuó” —realizados por la pasada administración y criticados por la actual—. También los fuertes de San José el Alto y San Miguel, que en la noche están en penumbras. Y por supuesto los tranvías, que de preferencia hay que abordarlos antes del anochecer.

Desafortunadamente las calles del Centro Histórico están rotas, las fachadas coloniales derruidas, las tiendas cierran temprano —cuando abren— y la vida nocturna se cierne en la 59. Pero tampoco hay iniciativas que promuevan otras áreas del Centro, ni diálogo entre las autoridades para sumar esfuerzos y mejorar el entorno.

Parece que la Delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Campeche tampoco gestiona recursos, cuando menos para encender las luces de los fuertes, o bien le quieren dejar todo a la Comuna, a sabiendas de que la Federación le recortó el presupuesto.

Y no se trata de espantar al turismo, sino de que las autoridades trabajen —un poco tarde— mejor para recibir a los visitantes. Porque, afortunada o desafortunadamente, esos viajeros se convierten en la mejor carta de presentación de nuestra entidad o bien, en negativos promotores de acuerdo a lo que encuentran.

Y como la Sectur ya no promueve Campeche más que en nuestra entidad, no nos queda otra que valernos de los turistas para llevar nuestra imagen alrededor del mundo. Así que actuales funcionarios y futuros candidatos, a ponerse las pilas que el turismo deja derrama económica, pero también exige y merece un buen destino.

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