Tribuna Campeche

Diario Independiente

TÓMELO CON CALMA: EL DESGASTE DEL GOBIERNO Y EL AJOLOTE.

Por Fernando A. Mora Guillén

  • Lo que el Mundial nos gritó desde la cancha… y desde la tribuna”.
  • Las constantes amenazas ponen en riesgo más que el T-MEC, a la región.
  • El desgaste del Gobierno y el Ajolote.

El Mundial de la FIFA deja goles, atajadas y polémicas. Pero para México, la lección más dura no estuvo en el marcador, estuvo en el vestidor. Una vez más comprobamos que el talento individual no basta. Sin trabajo en equipo, sin una estrategia clara y, sobre todo, sin un objetivo compartido, no se llega a ningún lado. Vimos once jugadores en la cancha, pero no siempre vimos un equipo. Se corrió mucho, se sudó la camiseta, pero cada quién por su lado. Y cuando cada quien jala para su lado, el balón no entra. El torneo nos cobró la factura de la improvisación y de creer que la camiseta pesa sola. No pesa si no hay un plan.

Pero del Mundial, también se aprende desde las gradas. Y ahí, los aficionados de Noruega nos dieron una cátedra sin tocar el balón. Miles de gargantas cantando al mismo tiempo, miles de remos imaginarios moviéndose a la misma dirección. Ellos entendieron algo que en México nos cuesta: si no remamos todos hacia el mismo objetivo, el barco no avanza. Da igual cuánta fuerza tenga cada remero, si uno va para el norte y otro para el sur. La selección es el reflejo del país. Y en la tribuna mexicana vimos de todo: división, reclamos, apatía, grilla. Queremos resultados de equipo con mentalidad de protagonistas solitarios. Así no funciona en Oslo. Tampoco en el Azteca.

La enseñanza trasciende el futbol. Seguridad, economía, salud, educación: ningún marcador se va a revertir si gobierno, oposición, empresarios, y ciudadanos, no se ponen de acuerdo en lo básico. El Mundial nos recordó que los países que avanzan no son los que tienen a los mejores jugadores, son los que tienen el mejor sistema. México tiene talento de sobra. Lo que nos falta es entender que el partido no lo gana el que más grita en la tribuna, ni el que más corre en la cancha. Lo gana el que define una estrategia, y logra que todos, desde la banca hasta la porra, la ejecuten. Si no aprendemos a remar juntos, en 2026 seremos otra vez locales… y otra vez eliminados en el primer tiempo de lo importante.

Tómelo con interés.- La constante amenaza de Donald Trump, de no renovar el T-MEC, no es solo ruido electoral: es un riesgo económico, con consecuencias de largo alcance. México, Estados Unidos y Canadá, integran hoy la zona de libre comercio más competitiva del hemisferio. Comparten cadenas de suministro en autos, electrónicos, agroindustria y energía, que dependen de reglas claras y arancel cero. Dinamitar ese andamiaje, por cálculo político interno, rompería en semanas lo que tardó 30 años en construirse. Las plantas no se mudan de un día para otro, pero las inversiones sí se congelan en minutos. Y sin certidumbre, el capital vuela a donde sí hay reglas: hoy, a Asia.

Es cierto que la agenda de Norteamérica ya está saturada por seguridad y migración. Pero usar el comercio como moneda de cambio, en esos temas, sería un error estratégico. Sin T-MEC, la región pierde escala y eficiencia, justo cuando China consolida su bloque con el RCEP, y Europa blinda su mercado con nuevas reglas verdes. Abandonar el libre comercio dejaría a los tres países compitiendo entre sí, con aranceles, con fronteras más caras, y con menos capacidad de negociar frente a Pekín y Bruselas. El tratado no es un favor que Washington le hace a México o a Ottawa: es el seguro de competitividad que mantiene a Norteamérica como bloque. Romperlo es abrirle la puerta a China, para que nos coma el mercado… desde adentro.

Tómelo con atención.- Gobernar la Ciudad de México desgasta. Pero en el caso de Clara Brugada, el desgaste no viene solo del ejercicio del poder: viene de la distancia entre el discurso y la calle. La inseguridad se mide en colonias donde el delito ya no sorprende, se administra. El abandono del mobiliario urbano se ve en bancas rotas, parques sin luz y baches, que ya son parte del paisaje. Los servicios básicos fallan con puntualidad y el Mundial de futbol exhibió otra grieta: recursos públicos etiquetados para imagen, y protocolo mientras el drenaje colapsa a dos cuadras del estadio. Cuando la gestión cotidiana se posterga por la foto, la ciudadanía pasa la factura.

El costo político ya aparece en los números. Hoy, ni en sus propias encuestas internas Clara Brugada logra posicionarse como contendiente real rumbo a 2030. El capital que heredó se diluye entre quejas vecinales, obras inconclusas, y la percepción de que el gobierno reacciona tarde y comunica mal. En política, el tiempo no perdona, y la memoria ciudadana tampoco. Si la Jefa de Gobierno no corrige el rumbo en seguridad, servicios y manejo del dinero público, el Mundial será recordado no por los goles, sino como el torneo que evidenció que la administración perdió la calle. Y sin calle, no hay proyecto transexenal que alcance.

Twitter: @Fernando MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

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